El equipo italiano verde tuvo su merecida consagración, con un juego que empezó a gestarse el año pasado. Mantuvo la base y añadió a chicos que también fueron importantes para lograr el campeonato. Este grupo supo entender la importancia de ser un equipo que va más allá de individualidades, que el fútbol es un juego de equipo y no de ver quién hace más goles.

La habilidad de Gonzalo, la fuerza de Felipe, la potencia en el tiro de Francisco, la visión de Germán, la predisposición de Mateo, el alma de goleador de Benjamín, la inteligencia de Ramiro, la garra de Toto, la versatilidad de Pancho y las ganas de jugar de Lucas son las habilidades que se unieron para que esté sea un equipo, y mostrar al final qué el verde maduró.

Felicitaciones campeones!